Vecinos impertinentes, también en Alemania

vecinos_impertinentes

Hoy os quiero contar una situación de esas en las que actúas sin pensar y después te arrepientes por cómo has reaccionado. Seguramente, ya te haya pasado que alguien viene a casa a quejarse por el jaleo de la fiesta con amigos el viernes por la noche, o los ladridos del perro. Sin embargo, esto fue más allá. Como quizá ya sospecharás, vecinos impertinentes los hay en todos lados y Alemania no iba a ser la excepción.

Estaba sentada el otro día en el sofá jugando con Carlos, cuando de pronto llaman al timbre. Aquí nadie te visita de forma espontánea. El 99.9% de las veces que llaman al timbre sin que esperes visita es un vecino, o Correos para dejarte un paquete. Abrí la puerta y era la vecina de arriba. Venía a quejarse porque habíamos tenido la secadora puesta la noche anterior, y me dijo que hasta las tres de la madrugada no pudo dormirse. Me disculpé rápidamente con ella, sintiéndome entre culpable y avergonzada, por no haberme dado cuenta que algo así podía molestar a otros. (En mi defensa diré, que nosotros dormimos en la habitación de al lado y no oímos nada).

Tras disculparme, se quedó mirando a Carlos, a quien yo tenía cogido en brazos, y me preguntó que cómo se llamaba. Al contestarle, me respondió que vaya nombre antiguo le habíamos puesto. Me quedé mirándola sin saber muy bien qué responderle, mientras que ella continuaba comentando el color (azul) de su chupete. “Claro, como es un niño tiene que tener un chupete de color azul“, dijo con una sonrisa irónica. Yo seguía callada, pero a ella eso le daba igual. Siguió hablándole a Carlos como si él pudiera entenderla. “Estás muy callado. Tú no dices nada y únicamente observas. Claro, como vas a decir algo si tienes todo el rato un chupete en la boca”. (En Alemania hay madres, aunque ella está más cerca de la edad de abuela, que no ven con buenos ojos que uses chupete con tu hijo).

Acto seguido, me preguntó que qué tal se portaba y le contesté que es un bebé muy bueno. Ella lo corroboró diciéndome que apenas le oía desde su piso (raro es, porque ella lo oye todo). Me preguntó entonces que a qué hora se acostaba y que a qué hora se levantaba. Yo le contesté y ella siguió con el interrogatorio, esta vez preguntándome si aún dormía en nuestra habitación. Tonta de mí le contesté diciendo que no, que él ya duerme en su dormitorio. A lo que, como ya te imaginarás, ella también tenía algo que decir. Empezó entonces a decirle: ¡oh, pobrecito! ¡Ya duermes sólo!”. Como si acabara de decirle que lo llevamos a un orfanato cada noche y lo recogemos por la mañana. (En Alemania son muchos los padres que duermen con sus bebés en el mismo dormitorio hasta el primero año). No se me ocurrió otra cosa que seguirle el juego contestándole: “Sí pobrecito. Pobrecito que ya duerme sólo en su cuarto”. Creo, sin embargo, que no pilló la ironía en mis palabras. 

La mujer no había terminado. Se ve que ella ya lo tenía todo hecho aquella tarde. Aún tuvo tiempo para preguntarme si mi familia vivía también en Hamburgo. Le miré con cara de incrédula y le dije que no. Que mi familia está en España. A lo que me contestó que su hija saca malas notas en español en el colegio porque no le gusta el idioma. Y además que la profesora es muy mala. Pero que sin embargo, en inglés siempre saca unos (en Alemania, un uno es la máxima nota).

Cuando por fin se fue, me quedé con cara de imbécil unos segundos frente a la puerta, y con una sensación de impotencia enorme. Por un lado, no entendía cómo una persona puede ir a casa de otra a juzgar lo que hace o deja de hacer con su bebé. Y por otro lado, no sé porqué no le dije que se fuera a hacer juicios de valor a otro lado, cuando empezó con sus comentarios impertinentes. Ya sé que se trata de personas probablemente amargadas con sus vidas, sin nada mejor que hacer. Pero en estas ocasiones echo en falta mi desparpajo en español para mandar (a ya sabes donde) de manera educada, a quien viene a molestarme a mi casa.

Imagino que no soy la única. Aunque me cuesta pensar que hay más gente así. Gente que se decida a ir a tocar a la puerta de otro para, una vez que se ha quejado (ojo, con razón) sobre la secadora, continuar valorando el color del chupete que le compro a mi hijo, el nombre que le pongo, y si es más pobre o menos pobre porque ya no duerma con nosotros en la misma habitación. Por esa regla de tres, yo podría haberle hecho un comentario a ella sobre el tinte de pelo rubio pajizo que lleva. O decirle que aparenta sesenta años cuando probablemente no tenga más de cincuenta. Pero claro, ¿para qué? A mí no me hace sentirme mejor lanzar ese tipo de comentarios a otros. Creo que al final lo mejor es ignorar a este tipo de gente y no entrar en su juego. Pero desde luego, si se le ocurre venir otra vez a mi casa, espero estar preparada para, educadamente, decirle que se vaya a tocar las narices a otro lado.

¿Qué piensas? ¿Te ha pasado alguna vez que alguien se ha pasado contigo y tú no has sabido responderle?

Tags:

7 comments

  1. Hola Ana, lo que me comentas me ha pasado y nos ha pasado bastante a mí y a amistades mías en Suiza. Hay mucho vecino impertinente y buscador de problemas para luego llamar a tu puerta sin perder ni un momento (falta de vida social).

    Llevo poco menos de un mes en Alemania, todavía es pronto para poder valorar cuanto de impertinente hay por metro cuadrado por aquí. Sólo decirte que tendrías que haberle cortado el rollo a la segunda impertinencia a la cotilla de turno.

    Saludos!

    1. Hola David, gracias por comentar 🙂 .

      La verdad es que no puedo hacer más que darte la razón. Son estas cosas que en el momento no eres consciente… pero no sabes la rabia que me dio después! La próxima vez no me pillará desprevenida.

      Espero que las primeras semanas en Alemania estén siendo positivas.

      Un saludo!
      Ana

  2. Gracias, seguro que con el tiempo me hago a todo por aquí, ya lo hice una vez en Suiza y no tiene porqué ser diferente aquí. 🙂

    Gracias!

  3. Hola! Tengo 2 niños pequeños 19 y 3 meses llevo 3 semanas ylos vecinos de abajo ya se me han quejado del ruido de loa niños diciendo q a las 9 de la noche es muy tarde

    1. ¡Animo Adriana! Bienvenida a Alemania.

      Aquí ya habrás visto que los alemanes se suelen acostar antes..y los niños ya ni te cuento. Si te sirve de consuelo Mini C muchas veces sigue despierto a esa hora ya y sigue haciendo ruido. Intentamos que no pero los niños son imprevisibles. Mi consejo es que no te agobies demasiado con el tema y que no escuches mucho a tus vecinos. Siempre respetando el descanso de los demás, claro.

      Un abrazo,
      Ana

  4. Te cuento lo que me pasó a mi con la panadera! Yo suelo ir sola con los niños a los sitios, mi marido es muy casero y si puede evitarlo no sale. Pues cogí la costumbre de ir a una panadería que tienen terracita a tomar el café con los dos pequeños, iba casi a diaro. Poco a poco, la panadera comenzó a darme conversación. Un día, salió el tema de que tenía dos hijos más y ahí ya colapsó pero no dijo nada. Al día siguiente vino lo bueno, enseguida vino a saludar a hacer carantoñas a la bebé, cuando se queda como pensando en como soltarlo y me dice: “Tu marido te ha abandonado y estás sola con los niños?” Casi me muero! Me quedé en shock, no me esperaba que alguien a quien no conozco de nada, me hiciese una pregunta así, y menos en Alemania jajajaja Le dije que no, que él estaba en casa, pero creo que no se quedó del todo conforme jajaja Almenos no me ha vuelto a sacar el tema….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *