Reglas de oro para viajar con un bebé

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¡Buenos días a tod@s!

Si eres un espíritu inquieto como nosotros, sabrás que viajar con un bebé puede convertirse en toda una aventura. Hace unas semanas ya te contaba mis 11 trucos para volar sola con un bebé. Ahora, tras estar más de un mes de arriba para abajo en coche por Italia, he recopilado algunas reglas de oro para que tu viaje sea una experiencia inolvidable en el mejor sentido de la palabra. Ya verás como es mucho más fácil de lo que parece.

Reglas de oro para viajar con un bebé

Planea, pero sin pasarte

Seguro que ya sabes que viajar con un bebé puede ser agotador. Un bebé tiene sus días, y más si le sacas de su rutina. Mentalízate de que todo puede ir sobre ruedas tal y como te lo habías imaginado, o no. En el caso de que surjan contratiempos, no permitas que eso arruine las vacaciones. Si no podéis visitar ese sitio que tanta ilusión te hacía o si llegáis al destino mucho más tarde de lo que habíais programado, ¡no pasa nada! Siempre podréis alargar la estancia. O quizás podáis quedaros uno de los dos con el bebé mientras que el otro va a visitar eso que tanta ilusión le hacía. Recuerda que un viaje es para disfrutar de todos los momentos, incluidos esos en los que te entran ganas de sacar la cabeza por la ventana y dar cuatro voces. No se trata de ser los primeros en llegar ni de ver cuanto más mejor. Lo importante es disfrutarlo.

Nota: si eres como yo, que te encanta improvisar y no ir con todo super atado, te recomiendo que no reserves los hoteles con antelación. (A no ser que viajes en temporada alta, entonces mejor no arriesgar). Esto te permitirá ir adaptando el tiempo que os quedáis en cada sitio según como se vaya desarrollando el viaje. Sin duda una de mis reglas de oro para viajar con un bebé favoritas.

Hospedaje con ascensor

Me encanta dormir en hoteles pequeños e individuales. Algunos los llaman Boutique Hotel aunque ya hay muchos Bed & Breakfast que no tienen nada que envidiarles. El problema de tanta individualidad es que a menudo suelen ser casas o edificios antiguos reformados. Esto puede implicar tener que subir a un segundo, tercer o cuarto piso sin ascensor y cargado de bártulos. A mí esto ya me hace menos gracia. Ten en cuenta este dato antes de reservar.

Calienta biberones

Reconozco que me he resistido bastante. No quiero llenar la casa de aparatos que ocupan sitio si no es estrictamente necesario. Hasta ahora calentaba el agua en un cazo y no me suponía ningún problema (ni siquiera tenemos microondas). En menos de dos minutos está el agua caliente y no se ensucia nada. Sin embargo, al plantearnos cómo calentaríamos el biberón de la madrugada estando viajando de un sitio para otro alojándonos en hoteles sin cocina, vimos la necesidad de comprar un calienta biberones (también calienta los botes de papilla). La verdad es que no me he arrepentido. Es limpio y fácil de usar y te aseguras de que tendrá un biberón caliente allí donde estés (siempre y cuando tengas acceso a la electricidad). Incluso lo puedes conectar en el coche.

Sillita de viaje + isofix

Si viajas en coche con un bebé (aunque sea a comprar el pan) ya sabrás que es obligatorio llevarla. Necesitarás una sillita adaptada según su peso y edad. Se pueden fijar al coche con un Isofix (una estructura que sirve para anclar la sillita al asiento) o sujetarla con el cinturón de seguridad. Aunque la estructura del Isofix es un coste adicional, lo puedes seguir usando para las sillitas que tengas que ir comprando posteriormente conforme tu bebé crezca. Además, es mucho más cómodo sentar al bebé, ya que no tienes el cinturón de seguridad cruzando la sillita de lado a lado.

Trayectos largos en coche

Si vas a viajar con un bebé asegúrate, antes de salir, de que tiene el pañal limpio y esta recién comido. Así, lo más probable es que se duerma con el traqueteo del coche nada más salir.  Si el trayecto es de unas dos horas, es probable que consigas llegar a tu destino sin tener que hacer paradas. Si la cosa se alarga, es bueno parar para estirar las piernas y para sacar al bebé su sillita. Un cambio de pañal,  agua, y quizá algo de fruta, servirá de entretenimiento para cargar las pilas y continuar con el trayecto. Normalmente esta segunda parte se hace más pesada. Para contrarrestar el aburrimiento suele ayudar que uno de vosotros (el que no vaya conduciendo) se siente detrás con él. A veces, no hace falta nada más.

No le abrigues demasiado

La sillita de viaje (sobre todo la primera que se usa), es una especie de semi huevo acolchado que puede dar mucha calor porque se trata de que no haya holgura entre la sillita y el bebé. Cualquier prenda de abrigo será mejor quitársela para que al ajustarle el cierre el bebé, quede bien sujeto. Es más, si el trayecto es largo, te aconsejo que dejes al bebé lo más desabrigado posible (body y polainas) y si es necesario le eches unas mantita por encima. Aunque tu vayas con un jersey, recuerda que no estas metida en un semi huevo como él, y que el aire acondicionado no llega tan directamente a la parte de atrás del coche.

Equipaje, mejor escaso

Este es para mí el tema más complicado y donde aún tengo mucho que aprender. Para este viaje llevamos cientos de cosas para Carlos y la verdad es que es un rollo cargar con tanta cosa sin necesidad. Ten en cuenta que si hay algo que olvides y que realmente te haga falta podrás comprarlo. También existe la posibilidad de lavar (con el tamaño mini que tiene su ropa se lava y se seca enseguida). Personalmente, creo que es preferible pecar de llevar poca ropa y comprar un par de bodies si se necesitan, a estar moviendo ropa de un sitio para otro sin necesidad.

Papillas y leche siempre a mano

Parece evidente pero puede ser que entre café y visita a museo, os deis cuenta de que os habéis quedado sin comida para vuestro bebé. No te obsesiones con comprarle las mismas marcas que tu bebé toma normalmente, en algunos casos ni siquiera las tienen. Compra variado por si hay algo que no le guste mucho y listo.

Cuna de viaje. ¿Necesaria?

Pongo la cuna de viaje como la última regla de oro porque personalmente no la encuentro necesaria aunque pienso que puede ser cuestión de gustos. En la mayoría de los sitios donde nos hemos hospedado disponían de una cuna para Carlos. En nuestro no sólo no ha sido necesaria sino que además nos hemos ahorrado cargar con un tiesto más. En el caso de que no haya una cuna disponible, el bebé siempre puede dormir con vosotros en la cama.

No es raro que los bebés extrañen los sitios desconocidos. Carlos suele adaptarse bien a los cambios, pero sí nos ha ocurrido que al acostarle en la cuna de viaje de algún hotel, se ha puesto a llorar como un desesperado.  Prefiero que duerma en su cuna, aunque entiendo que por un día no pasa nada y si eso le transmite la tranquilidad suficiente para dormir a pierna suelta, yo desde luego no me lo pienso. La siguiente noche que hemos dormido en otro sitio ha vuelto a dormir en su cuna sin problema. (No se acostumbran tan rápido, ¡son más listos de lo que a veces pensamos!).

¿Cuál de estas reglas de oro para viajar con un bebé te parece más importante? ¿Has estado viajando en coche a menudo con tu bebé? ¿Cuáles son tus reglas de oro?

 

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