Recta final del embarazo de mini A

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Últimamente estoy más perdida de lo que me gustaría, y es que ya estoy en la recta final del embarazo de mini A y eso el cuerpo lo nota. Mini C superó con éxito el periodo de adaptación a la guardería. Dos semanas aumentando horas de forma progresiva hasta que finalmente ya ha estado dos días a jornada completa allí. ¿Adivinas que paso al tercero? Correcto. Mini C se ha hecho un par de amigos virus y se los ha traído a casa. 

Casi dos semanas más tarde y varias visitas médicas después, ya estamos más o menos recuperados. Y digo “estamos” porque a mí también me lo contagió. Si coger una gripe es de por sí una faena, ponerte mala en la semana treinta y ocho de embarazo sin más armas que un Paracetamol de vez en cuando y con un niño de catorce meses también enfermo, es toda una experiencia. Así que con este panorama yo me he ido conformando con cubrir lo básico. Hacerme una comida decente y dormir a la mínima oportunidad que se ha presentado.

Pero no sólo hay virus y visitas al médico inesperadas durante estas últimas semanas antes de la llegada de mini A. A continuación encuentras mucho más 😉 .

Recta final del embarazo de mini A

Insomnio

Lo del insomnio es una mala broma. Sabiendo que una vez que llegue tu bebé al mundo las horas de sueño serán tu activo más preciado, lo de desvelarse a las tres de la mañana y no ser capaz de volverte a dormir debería de ser indemnizable. Por suerte no me ocurre todas las noches, aunque sí alguna que otra. Suele ser sobre las cinco de la mañana. Me despierto de pronto y sin motivo aparente y estoy fresca como una lechuga. Esto es especialmente malvado si tenemos en cuenta que de normal, sin embarazo, soy más marmota que persona.

Y parece que hay explicación a tanta actividad nocturna. Probablemente te resulte familiar eso de tener que levantarte al baño cada hora como si no pudieras aguantar más. O despertar porque ese mini ser que llevas dentro tiene un pie bajo tus costillas, o está retándose a darse la vuelta en un espacio que ya es demasiado pequeño para eso. También es normal estar más ansiosa e intranquila en la recta final del embarazo. Con preocupaciones en la cabeza y algún que otro miedo frente al parto.

Pródromos de parto

Hasta hace muy poco no sabía ni que existía esta palabra. Vamos, que di a luz a mini C sin enterarme que previamente tuve estos pródromos. Si tú también andas un poco perdida, te cuento que son los dolores previos al parto. En cada mujer se manifiestan de forma diferente.  Ya sea con molestias en la zona pelvis y más allá, o con contracciones dolorosas aunque poco intensas y no periódicas.

La finalidad de los pródromos es ablandar el cuello del útero o borrarlo directamente.

Acidez de estómago

Esto es muy incómodo. Además, estando embarazada es lo típico que no sabes muy bien que tomarte. Yo ya tuve, desde los seis meses de embarazo más o menos, esta molestia con mini C. Ahora ha tardado más en llegar pero es un rollo considerable. Algún remedio casero para combatirlo que me han ido aconsejando y me ha consolado son las almendras (naturales, sin sal ni fritas), la leche o los chicles de menta. Además de evitar el tomate y el chocolate al máximo.

¿Antojos?

Estas concentrada en algo y de pronto la necesidad de comer algo concreto te invade hasta tal punto que hasta que no lo haces no puedes volver a concentrarte en lo que estabas haciendo. Yo ahora mismo. Mr. B preparando una ensalada para la cena y yo a escondidas comiendo galletas de chocolate. Un paquete que lleva días en el armario pero que hoy me estoy zampando en un visto y no visto.

Al parecer, los antojos tienen que ver con los cambios hormonales (oh sorpresa) durante el embarazo. ¿Hay algo en el embarazo que no esté relacionado con las hormonas? Si te da por lácteos tipo queso, puede ser que tu cuerpo te este pidiendo calcio. Y si quieres algo salado a lo mejor es por falta de sodio. Si como es mi caso te lanzas sin piedad al chocolate, lo que tu cuerpo pide son calorías sin más. Por suerte no me pasa todas las noches, pero de vez en cuando hay un atracón.

Otras veces más que antojo de algo en concreto, lo que sí que noto es un hambre descomunal. O lo que yo llamo “necesidad de comer”. Es cuando te notas un poco baja de energía y arramplas con lo que hay en el armario de la cocina o el frigorífico haciendo mezclas imposibles. Te apetece todo lo que más engorda, no es que tengas la necesidad de tomarte unas hojas de lechuga con un tomate picado. Empiezas por una bolsa de patatas fritas siguiendo por el paquete de galletas de chocolate que estaba abierto y terminando por unos frutos secos. Todo esto te lo zampas en cuestión de no más de diez minutos. Y después ya puedes pensar con claridad otra vez.

Cansancio

Es lo que más estoy notando en esta recta final del embarazo. Aunque el primer trimestre también lo tuve, pero menos. Podría dormir dos o tres siestas al día tranquilamente. Ahora, entre que no me levanto super enérgica y que después de dos horas despierta ya voy casi arrastrándome… Envidio a esas embarazadas que les da un pico de energía en la recta final y se convierten en super mujeres. Me encantaría.

Cambios de humor

Es un tópico en el tema del embarazo, pero creo que se cumple. (Aunque me da un poco de coraje reconocerlo). De pronto estoy bien y un segundo más tarde me enfado por una tontería o me da un arrebato dramático. Es un poco locura la verdad… Y para quien esté cerca ya ni te cuento.

Mala memoria

Me he transformado en el pez ese de la película de Nemo, el que lo olvida todo. Es brutal. Ya me pasó con mini C y aunque pensaba que esta vez lo estaba llevando mejor, estos últimos días me he convertido en una señora mayor que pregunta la misma cosa varias veces en un intervalo de una hora. (O que te cuenta la misma cosa varias veces como si nunca te la hubiera contado). Creo que tiene mucho que ver con la falta de concentración. Como que el cuerpo está trabajando a toda máquina y me cuesta escuchar las respuestas de las preguntas que yo misma he hecho. 

A menos de cuatro días para salir de cuentas, así es como lo estamos viviendo esta recta final del embarazo. Por suerte, desde hace unos días tenemos el apoyo de los super abuelos y yo no puedo estar más contenta de tenerlos aquí. Y tu, ¿cómo viviste la recta final de tu embarazo? ¿Te suena algún síntoma? ¿Tuviste otros?

 

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2 comments

  1. Ay cómo te entiendo! Yo lo que peor llevo es lo de levantarme cada hora (literal) en la noche para ir al baño. Y es que veo pasar todas las agujas del reloj! Dicen que cuando te conviertes en madre olvídate de dormir una noche entera pero lo cierto es que yo ya no recuerdo de lo que era ese lujo tan preciado desde hace muchos meses. Ánimo y suerte para estos pocos días que quedan! Un besazo

    1. ¡Hola Ana!

      La verdad es que a mi me pasaba igual. Me despertaba para ir al baño y la cabeza me iba a mil por hora..imposible volver a dormirse.

      Cierto que muchos dicen que aproveches los meses de embarazo para dormir porque después echaras en falta el sueño… ¡pero que angustia entra cuando ya no duermes ni embarazada!

      ¡Ánimo con estos primeros días super mami!

      Un abrazo,
      Ana

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