Maternidad a tiempo completo

Maternidad a tiempo completo

Llevo ya casi tres años de blog y sois muchas las que en algún momento de desesperación, me habéis escrito contándome lo duro (y solitario) que esto de la maternidad a tiempo completo. Creo que como la mayoría de las cosas en esta vida, si no lo has vivido, no sabes realmente de lo que hablo. Aunque una idea nos hacemos todos. Si te interesa saber por qué tantas mujeres se llegan a sentir tan incomprendidas durante unos años en los que parece que lo único que cabe es la felicidad, sigue leyendo porque te lo cuento.

Maternidad a tiempo completo

Los años previos

Hay ciertas cosas en la vida que te encaminan a, finalmente, tomar la decisión de ser madre. Durante la mayor parte de tu existencia, este tema no te ha ocupado mucho tiempo. Estabas ocupada preparándote para poder ganarte la vida el día de mañana. Ser una mujer independiente.

Primero unas prácticas (con suerte) remuneradas. Luego un contrato (temporal), no vaya a ser que les salga rana. Y finalmente, contratada echando más horas que un reloj y demostrando que esos años de preparación no cayeron en saco roto. La década de los 25 a los 35 se centra mucho en esto que te acabo de contar. Por supuesto, también hay mucho de quedar entre semana a tomar unas cervezas. O escapadas de fin de semana con amigas a ciudades europeas que siempre quisiste visitar. Entre salida y escapada, quizá conozcas a alguien que te haga replantearte tu futuro y quien sabe, hasta sentar la cabeza.

Si esto pasara, antes o después a la mayoría de nosotras se nos plantea la cuestión de querer ser madres, o no. Te visualizas con un bebé en brazos, dándole el pecho o quizás el biberón. Paseando con tu carrito por las calles de tu ciudad. Todo precioso. Así que no se hable más.

¿Estás planeando ser madre en Alemania? En esta entrada encuentras un resumen de las cosas que debes de organizar o tener en cuenta.

La decisión de ser madre

Un tiempo más tarde y varias crisis después, te encuentras con tu bebé en los brazos. El embarazo quizá no haya sido tan bucólico como te lo habías imaginado. Molestias varias han ido apareciendo durante los nueve meses de gestación y, una vez ya con el bebé en brazos, parece que no te terminas de encontrar del todo. Pero bueno, eso es lo de menos. Ya habrá tiempo para recuperarte (física y mentalmente). Ahora (y más adelante, si no ya lo verás), lo importante es tu bebé.

Quizá aún no seas consciente, pero has pasado a segundo plano en tu propia vida. Lo que esta situación se prolongue en el tiempo, dependerá de ti. Así que ponte las pilas. Tu día sigue teniendo 24 horas pero ya no eres tú la protagonista. Los primeros meses de maternidad a tiempo completo se centran en la criaturita que acabas de traer al mundo. Tomas cada 1, 2 ó 3 horas. A demanda, tú ya sabes. (Día y noche). Pero entre medias, la vida sigue y hay que lavar ropa, cocinar, planchar, ducharse y, si te organizas, hasta lavarte el pelo ;). Por supuesto que no pasa nada si un día no haces algo de esto. Pero alguien tiene que hacerlo y tú ahora no trabajas así que, tienes tiempo (carcajadas mil). Lo que sí que tienes es una criaturita a tu lado de la que dependes las 24 horas del día y te sientes más agotada que nunca.

Maternidad y trabajo

Dependiendo del país en el que vivas, se pueden dar varias situaciones. Una de ellas es que te reincorpores a tu vida de «antes de ser madre» pasados 4, 5 ó 6 meses desde el nacimiento de tu bebé. En este momento se te plantearán (como muy tarde) algunas cuestiones que harán que cortes el cordón umbilical con tu bebé. Si le has dado el pecho hasta el momento, será hora de que aprenda a tomar del biberón. Ya sea con leche materna previamente congelada o con leche de fórmula, este será un pequeño paso dentro de la vida de tu Mini pero un gran paso en la recuperación de tu libertad.

Tu reincorporación al trabajo significa que tu bebé no podrá disfrutar de ti las 24 horas del día. Que es a lo que está acostumbrado. Ahora entran en juego otras variables. Escuela infantil, persona de confianza que lo cuide, familiares. Tú ahora trabajas y esto provoca que la balanza de las labores domésticas en casa se vuelva a reequilibrar. Ahora ya no está tan claro quien tiene que poner la lavadora o encargarse de hacer la compra.

Aunque imagino que esta separación tan temprana de tu bebé no debe ser nada fácil, también he presenciado más de un testimonio materno constatando lo que yo ya suponía. Que la reincorporación al trabajo supone una liberación. Recuperar una parte importante de la vida anterior (y del protagonismo en tu propia vida). Y que estos ratos diarios de desconexión de la maternidad a tiempo completo saben a gloria. Ratos sin llantos, pataletas ni lavadoras. Con suerte, tu trabajo cuenta con un catering y ni siquiera te tienes que preparar tú la comida. Unas cuantas horas al día en las que te aseguras que te centras en una cosa, trabajar. En definitiva, terapia para tu autoestima. Porque admitámoslo, si eres madre y además trabajas, eres la jefa. (Comparando con quienes «sólo» son madres). Además de que tienes un sueldo asegurado a final de mes.

Maternidad y maternidad

Otra situación, es la que consiste en llevar a cabo tu maternidad a tiempo completo durante un periodo más largo de tiempo. Un año, dos, o los que hagan falta. Las motivaciones para llegar a esta situación pueden ser muy distintas. Pero creo que se pueden resumir en dos grandes grupos. Una decisión meditada y consensuada en la que la motivación principal es, quiero ser madre y hacerlo a tiempo completo. Y un decisión mediada y consensuada en la que la motivación principal es, quiero ser madre y esta es la única forma de poder serlo.

La maternidad a tiempo completo tiene muchas ventajas de sobra expuestas en medios de comunicación y redes sociales. Estás en todas las etapas, hitos y momentos importantes de tu bebé. Creas un vinculo de la leche con tu Mini, tú te encargas en primera persona de su educación, su alimentación, etc. Sin embargo, todas las luces crean sombras y aquí no iba a ser distinto. No digo que pase siempre pero sí hay que andarse con ojo para no perderse entre pañales, lavadoras y rabietas.

Pérdida de identidad

Y es que si hay un denominador común en aquellas que nos hemos sentido sobrepasadas alguna vez por la maternidad a tiempo completo, me atrevería a decir que este es la pérdida de la identidad. Pasar a un segundo plano significa dejar de hacer (o hacer muy de tarde en tarde) cosas que aunque parezcan a primera vista banales, a ti te hacían mucho bien. A las noches de insomnio le sumas que durante el día apenas encuentras un minuto para ti. El gimnasio se ha convertido poco menos que en una subvención al mantenimiento de sus instalaciones. Porque lo que es tú ,ya hace mil que no lo pisas.

Los kilos que ganaste en el embarazo siguen abrazándote con fuerza y aunque intentas comer sano y salir a pasear, el atracón de helado al llegar la noche no te favorece. Tus amigas quizá no sean aún madres o a lo mejor pertenecen al grupo anterior. Lo que implica que vuestros temas de conversación se parecen como un huevo a una castaña porque, no nos engañemos, vuestras vidas ahora son muy diferentes. Tú, que siempre consigues lo que te propones. Te encuentras más perdida que nunca y con un bebé en brazos.

La mayor dificultad que conlleva la maternidad a tiempo completo es que no te han preparado para ello. Desde que tienes memoria sabes que tienes que estudiar para poder trabajar y ganarte la vida cuando seas mayor. Si ser madre a tiempo completo no estaba contemplado en tus planes. Entonces, ¿por qué lo haces? Pues imagino que en ese momento no ves una alternativa mejor.

¿Cuál ha sido tu mayor motivación para dedicarte ( o no) a la maternidad a tiempo completo?

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Estoy totalmente de acuerdo con que no nos han preparado para ser madres a tiempo completo y con que con la «autorrealización», la «carrera profesional» y el que «nunca tengas que depender de nadie» nos han vendido una moto del tamaño de un camión. O, al menos, eso es lo que parece al principio, cuando la realidad te lanza la jarra de agua fría y te ves en tu casa, sola, haciéndolo todo y atendiendo además a las necesidades de un bebé que no sabe hacer nada más que pedir sin hablar…

    Sin embargo, una vez pasados los primeros años de la infancia del niño y, con ellos, los de la maternidad a tiempo completo (menguante), creo que hay posibilidad y queda la vida por delante para (casi) remontar en lo personal y lo profesional. Los niños son cada día más independientes y, si después de un año o dos o tres de baja, te incorporas a tu trabajo POR CUENTA AJENA, entonces todo vuelve a la normalidad; igual que volvió para la que se incorporó cuando el niño tenía 4 meses, pero no ha podido vivir la experiencia única porque ha vuelto a donde se pasará los siguientes 25 años de su vida. Algunas de estas madres acaban creyendo que del túnel las salvó el trabajo y no han tenido la oportunidad de ver que del túnel se sale con el tiempo (además de con la sabiduría y destrezas que vas adquiriendo) y a medida que el niño cumple años, con la satisfacción que todo eso produce.

    Por esto, creo que el poder pasar el primer año completo (en el caso de Alemania) aprendiendo de todo lo que te enseña un hijo/la maternidad y enseñándole tú a él personalmente es un gran lujo que no debería ser tal sino un derecho. Al final, cuando se mira con perspectiva, hacer un parón de uno, dos o tres años en una vida laboral de 40, no supone tanto.

    Ahora bien, por lo que respecta al parón en la vida propia, ahí cada una tiene que escuchar su cuerpo y anteponer sus necesidades de vez en cuando a todo lo demás, algo que tampoco nos han enseñado a hacer y que resulta de vital importancia para mantener la cordura propia y no contribuir a la locura ajena (por el bien de la familia, vaya).

    Bajo mi punto de vista, las claves para «sobrevivir» a la maternidad a tiempo completo (ya sea de 4 meses o de 4 años) es 1. contar con un grupo de mamis en tu misma situación, que se conviertan en tus mejores amigas y en el mejor pañuelo de lágrimas; 2. tener claro una misma y dejárselo claro a los demás que un bebé es el único empleo en el mundo 24/7, y que todos los demás quehaceres hay que repartirlos. 3. escucharte y darle a tu cuerpo la samba o el spa que en un momento dado necesita, así arda Troya.

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