Desmitificando las vacaciones con niños

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¿Te imaginas irte de vacaciones con tu jefe y con media oficina detrás? Pues esta es la sensación que se me quedó después de la primera vez que me fui de vacaciones con niños. La sensación de haber desconectado brillaba por su ausencia. Y es que, ¿qué es lo que verdaderamente hay detrás de esas fotos idílicas de risas y abrazos durante unas vacaciones con niños? Que nadie se lleve a engaños porque no es oro todo lo que reluce, queridas. Según el plan que hayas elegido, te puedes descubrir haciendo lo mismo que en casa pero a kilómetros de distancia. Con la mitad de tus cosas y el doble de estrés. Si te dispones a irte de vacaciones con niños por primera vez, piensa bien cómo lo vas a hacer. Y ten en cuenta estas experiencias para intentar no caer en los mismos errores.

Desmitificando las vacaciones con niños

Mis primeras vacaciones con Minis

La primera vez que salí de vacaciones tras ser madre, fue cuando Mini C tenía tres meses. Una vez llegamos y aunque era el mes de octubre, hacía bastante calor y Mini C sólo quería comer. Ya fuera porque tenía sed, o porque extrañaba el entorno. Yo no perdía de vista a mi Mini más de una hora al día mientras Mr B disfrutaba tomando el sol o leyendo un libro plácidamente. Como tenía un bebé casi todo el tiempo bajo el brazo, lo de ponerme a tostarme al sol no era la mejor idea. Así fue como seguí cultivando un blanco luminoso que arrastraba de todo el verano en Alemania.

Yo, que había soñado con noches durmiendo del tirón. Con tomarme algún cafe sin interrupciones sentada en una terraza mientras ojeaba una revista. Y que llevaba media biblioteca en la maleta de todo lo que iba a poder leer durante mis vacaciones. Me descubría igual de limitada que en casa pero en un lugar donde me faltaban la mitad de mis cosas.

Noches en vela

Las noches han tomado otro cariz desde que somos padres. Si antes yo era medio marmota y tenía que dormir un mínimo de ocho horas para poder ser persona al día siguiente. Ahora con dormir cinco horas del tirón nos levantamos modo Superman.

Si estás de vacaciones con niños, es posible que las primeras noches sean peores de lo habitual. Otra cama, otro entorno, otros horarios. Seguramente con calor y mosquitos, harán que tus Minis te tengan dando paseos la mitad de la noche. Además, es posible que a esto haya que sumarle que te viniste más arriba de la cuenta con el vino durante la cena. Este tipo de detalles que antes pasaban desapercibidos, ahora marcarán la diferencia entre una noche aceptable y una mala noche. Pero no nos vengamos abajo. Por experiencia te digo que la peor noche suele ser la primera. Después se normaliza la cosa, e incluso puede que lleguen a dormir mejor que en casa pasados unos días. Esto lo observo yo sobre todo en los destinos de playa. Así que si están dudando donde irte con tu Minis de vacaciones, ya tienes una idea 😉 .

Administrar los tiempos

Lo que antes de ser madre te llevaba una hora, ahora te llevará dos (o más). Si planeas hacer una excursión de un par de horas a un sitio, calcula el doble de tiempo. ¿Exageración? La experiencia me dice que no. Los contratiempos con Minis acechan por todos lados. Un trayecto en coche en el que no haría falta parar (en teoría), pero en el que tienes que parar un par de veces. Cuando llegas a tu destino te das cuenta de que olvidaste pañales, comida, agua (o cualquier otra cosa). Y tienes que buscar un sitio donde comprarlos antes de comenzar con tu visita. La ciudad que decidiste visitar no es apta para ir con carritos y descubres que después de subir y bajar el tercer tramo de escaleras, lo que más te apetece es pararte en alguna cafetería y dejar la visita turística para cuando tus Minis vayan a entrar en la adolescencia.

Salir de vacaciones con niños implica abrirse al factor sorpresa. Si ves que lo que habías organizado no es factible por diversos motivos, no te empeñes. Haz aquello que te resulte más fácil con tu Minis y verás como te terminas alegrando. Esto es al menos lo que a mí me termina funcionando.

Salir de la rutina

Te guste o no, los niños aman la rutina. Mismo procedimiento repetido un día tras otro. De pronto te en la puerta de casa con tres bolsos, dos maletas y las gafas de sol puestas… ¡y se echan a temblar! Aunque el destino final sea casa de los abuelos (un sitio en teoría conocido), tardarán uno o dos días en adaptarse al nuevo entorno. Por supuesto que depende del niño, su carácter y la edad que tenga. Pero creo que coincidimos en que todos los niños notan los cambios. Es por eso que una regla que intento cumplir desde que soy madre, es la de salir de vacaciones con niños durante al menos una semana. Menos días al final no compensa.

Control de las expectativas

Tu piensas en vacaciones y visualizas lo que solías hacer durante estos períodos antes de poner un Mini en tu vida. Tomar una copa con tu Mr X, salir de cena (y fiesta) con tus amigas sin mirar la hora. Irte de compras o tomarte unas tapas con toda la tranquilidad del mundo. Hacer turismo y visitar exposiciones o museos en esa ciudad que estáis visitando. No digo que sea imposible, pero no es tan fácil como antes y con seguridad más estresante. ¿Y sabes por qué? Porque seamos honestas, de la maternidad es muy difícil desconectar. Niños cansados que se vuelven tu peor enemigo. Pañales sucios que hay que cambiar y no saben de colas de baño (o de baños sucios). Papillas que has comprado de forma improvisada (y que no son las que tus Minis suelen comer) que al final se quedan enteras. En definitiva, imprevistos varios que al final te hacen estar alerta continuamente.

Además, ahora que tus Minis están de vacaciones y completamente despendolados a pesar de tus intentos por mantener algo de rutina, probablemente se acuesten más tarde. Esto querida mía, no implica que se vayan a levantar más tarde. (Esta regla que tan bien funciona con los adultos, no sé que pasa pero con los niños no siempre se cumple). Quizás se vayan a la cama dos horas más tarde de lo habitual, cayendo literalmente desplomados. Pero se despertarán más o menos a la misma hora de siempre (7:30 de la mañana ¿?). Eso sí, más cansados que de costumbre.

Elige un destino realista

A todos gustaría una semanita (o dos) en una playa paradisíaca donde sólo haga falta levantar la mano para que alguien te traiga un mojito. Pero que éste sea el destino idóneo para pasar unas vacaciones con niños… es otra cosa.

Si tienes que volar, considera los horarios y las escalas. Salir con Minis ya cansados de casa no es una buena idea. Y si no queda más remedio, intenta estar tú lo más descansada posible para afrontar el vuelo que te espera. Si eliges un destino de ciudad, considera que te mueves con un carrito por la vida. Este fallo de principiante lo cometimos nosotros el año pasado cuando pasamos cuatro días en Venecia con Mini C. Una ciudad maravillosa, pero a evitar en temporada alta y si llevas carrito (¿sabes la de escaleras que hay que subir (y bajar)? ).  Durante tu estancia, hazme caso y planifica días en los que no haya ningún plan más allá de comer, dormir o pasear.

Vete de vacaciones con tus Minis

Si has llegado leyendo hasta aquí, a lo mejor estás planteándote cancelar esas vacaciones con niños que con tanta ilusión habías estado planeando. Stop! Que desmitifiquemos las vacaciones con niños no significa que no se puedan pasar unos días inolvidables (en el mejor sentido de la palabra 😉 ) que quedarán en vuestras memorias, y en la de vuestros Minis, para siempre. Se trata de no crear falsas expectativas, no de desterrar las vacaciones en familia hasta que los Minis cumplan la mayoría de edad. Verás lo que disfrutan teniéndote a ti y a su padre juntos y para ellos solos todo el día. Y lo que disfrutarás tú viéndoles a ellos pasárselo tan bien. Además, me da la sensación de que de algún modo les ayuda a madurar. Es lo que observo cada vez que regreso a casa después de unos días en algún otro sitio. Siempre les noto un cambio a mejor.

Aunque mis experiencias de vacaciones con niños aún son escasas, creo que al final se trata de descansar y hacer un plan en familia. Si además este plan es combinable con algunos ratos en pareja, entonces para qué queremos más. Personalmente dejo a un lado los destinos de ciudad (de momento) y apunto a lugares algo más apartados, con espacios para correr y jugar y donde haya más familias con niños de edades similares. Los demás niños serán, sin lugar a dudas, el mejor entretenimiento.

¿Cuál es tu experiencia saliendo de vacaciones con niños? ¿También te llevaste una sorpresa la primera vez que te fuiste de vacaciones tras ser madre? ¿Qué planes dirías que son los mejores para irte de vacaciones con tus Minis?

 

 

 

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