Balance de cuatro meses de doble maternidad

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Por fin consigo sentarme un rato a escribir más sobre cómo es esto de ser madre en Alemania. Y es que no sé si no me organizo lo suficientemente bien o que, pero puedo prometer y prometo que ¡la vida no me da para más! La semana pasada mis Minis tuvieron cumplemes. Mini C diecinueve meses ya y vamos directos a los terribles dos años. (¡Esto promete!). Y Mini A un cuarto de año. Cuatro meses de doble maternidad superados. Un pin para una servidora, por favor. ¡Ay que rápido pasa el tiempo y, a la vez, qué lentos se me hacen los días!

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Cuatro meses de doble maternidad

Desde ya te adelanto que el mayor reto que le encuentro a la doble maternidad no es la doble maternidad en sí, valga la redundancia. Sino que en mi caso, mis Minis son tamaño mini real y los pobres aún me necesitan mucho, ambos. Esto hace que a veces tenga que dividirme y ya sabes tú que esto de dividirnos, a las personas no se nos da muy bien. O estás en un sitio, o estás en otro. Pero por un lado bañando a Mini C y por el otro dándole el pecho a Mini A, no funciona. (Aunque peores cosas se han visto).

Lo mejor…

Lo mejor de estos cuatro meses de doble maternidad es ver el oso amoroso que Mini C lleva dentro cuando está con su hermana. Hay que cuidar que ese amor no acabe en aplastamiento, pero ambos son dignos de ser contemplados cuando están juntos, con bolsa de palomitas en mano. Mini A está también encantada con su hermano. No para de observarle cuando lo tiene alrededor y ya se intuye que, una vez que ella sea autónoma en cuanto a lo que movilidad se refiere, no parará ni un segundo detrás de él.

Mi segunda maternidad esta siendo más fácil que la primera. Creo que no es porque Mini A se porte mejor, sino porque voy a la supervivencia pura y dura. Con Mini C me comía más la cabeza, ya que contaba con tiempo para ello. Sin embargo, con Mini A soy mucho más practica. Por ejemplo, algo vital para la convivencia familiar es dormir, a ser posible cinco o seis horas del tirón, y de noche. Esto que parece obvio, llegó a ser un auténtico reto las primeras semanas con Mini A. Ella, que se ve que había pasado los últimos meses en Australia, venia con el horario completamente cambiado. Jet lag que lo llaman. Eso es una prueba de fuego hasta para las mentes más equilibradas. Es por eso que ahora, con tal de que duerma a su hora, el dónde o cómo me trae sin cuidado.

   …Y lo peor

Lo peor de mis primeros cuatro meses de maternidad han sido los virus, sin duda alguna. Estaba claro que empezando Mini C la guardería en septiembre y naciendo Mini A en octubre, teníamos muchas papeletas. No obstante, yo siempre he preferido pensar en positivo. Te confieso que, ni en el peor de mis pronósticos me imaginaba que en los primeros meses de vida de Mini A, tuviéramos que ingresar dos veces en el hospital a Mini C.

Lo segundo peor que me ha tocado vivir en estos meses han sido los celos de Mini C. Quien se crea que un niño de quince meses no es lo “suficientemente mayor” para darse cuenta de la llegada de un hermano, se equivoca. Mini C se percató y bien. Y si me apuras, estoy por decirte que ya se olía algo cuando veía mi panza crecer. Esto de los celos es algo para lo que no me preparé. Mi espíritu positivo me la volvió a jugar. Hice caso a los que me dijeron que no se daría cuenta y vaya que si se dio cuenta. Lo peor, o quizás mejor así, es que Mini C no lo pagaba con su hermana, sino conmigo. Así que imagínate tu, después de catorce meses en casa con tu Mini cuidándole y en plena recuperación posparto, llega su hermana y tu Mini no quiere verte ni en pintura. Muy chungo, la verdad. Pero dramatizaciones aparte, menos mal que se le pasó rápido. Aquí la colaboración de Mr B fue crucial porque no le siguió el juego.

Balance positivo

El paso de un Mini a dos, se nota. Si me apuras, más que de ninguno a uno. Y es que encontrar un minuto para ti o tu pareja ahora sí que es una tarea difícil. Si un bebé te quita independencia, con dos esta palabra desaparece del diccionario. Las lavadoras también han aumentado considerablemente su frecuencia y los tiestos (juguetes) por casa se multiplican.

Otro aspecto que disfruto, es volver a usar algunas de las cosas que ya compré con Mini C. Como “disfrazar” a Mini A de Mini C. Con sus peleles de lana grises o sus jerseys azules. También es curioso comprobar como cada bebé es un individuo distinto, con su propia personalidad y ritmo. Vamos, que si me preguntas por el balance, te diré que es positivo. Por supuesto, aliñado con momentos de agobio y rozando un poco la desesperación. No te voy a engañar. Como siempre, al final hay que relativizar. Son niños (bebés en el caso de Mini A) y nos necesitan mucho. Esto cambiará antes de que nos demos cuenta. Así que más me vale disfrutar de la etapa, con los correspondientes agobios incluidos 😉 .

¿Cómo lo vives tú? ¿Qué balance haces de tu doble maternidad? ¿También has vivido en primera persona los celos de tus Minis?

 

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4 comments

  1. Hola Ana!
    Que guay me viene este Post porque así me voy preparando…
    Y que crack eres!!
    Yo tengo una duda, porque mi bebe ahora tiene 10 meses y es súper tranquila, y eso que decías en otro Post de: es una trampa, porque significa que el segundo sera movidito! Eso en tu caso ha sido así?
    Creo que lo veo todo fácil y rosa pero no se la que me viene encima!!
    Madre mía..
    El balance al final es positivo, pero lo veo todo un poco gris ahora…

    Más que nada también porque aquí no tengo familia que eche una mano en caso de que un día lo necesites, en Alemania es diferente, eso te ha pasado?

    Un abrazo y ánimos!!
    Leti

  2. Yo aún sigo sólo con uno, pero me estoy pensando el segundo… Te leo y no me decido, igual el peque aún es muy peque, tiene sólo 9 meses. Dormir?? Con eso aún estamos batallando, al peque le ha costado mucho y le sigue costando 🙁

  3. Gracias por compartir las revista

  4. […] mí la maternidad es un tsunami, ya te lo he dicho alguna vez. Pues la doble maternidad es un tsunami al cuadrado. Tener dos niños pequeños requiere mucha dedicación, de día y de […]

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