Almohada de lactancia: ¿merecen la pena?

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Hoy escribo sobre un tema que desconocía antes de entrar en el maravilloso mundo de los embarazos, la maternidad y los bebés: la almohada de lactancia. También se conocen como cojín para embarazadas. Había visto algún anuncio alguna vez, pero nunca había llamado mi atención. Unas semanas después de saber que íbamos a ser padres, Mr. B se plantó con una en casa. Vaya tiesto, pensé. (Sin decírselo, claro). ¿Ahora dónde meto yo esto? Desde entonces mi percepción de esta almohada ha cambiado por completo. En estos momentos no podría vivir sin ella. Si la perdiera (cosa que veo difícil porque no la saco de casa), me compraría otra. ¿Y ese cambio de opinión? estarás pensando… Hoy me animo a contarte por qué pienso que merece la pena invertir en una 😉 .

Almohada de lactancia: ¿merecen la pena?

Ésa es la pregunta. Y es que no son especialmente baratas, rondan los 70€. Por ese precio traerán un masaje incluido y le cantarán al bebé para que se duerma, pensarás. Pues no. Entonces, ¿cuáles son sus ventajas?

Diferentes usos:

Yo te cuento para lo que a mí me sirvió durante el embarazo y el periodo de lactancia de mini C, y que aún hoy la sigo usando para el embarazo de la número dos. Tú ya decides si puede resultarte útil o no.

Para dormir

Ya sabes que conforme avanza tu embarazo, tu cuerpo cambia y se hace más pesado. Tu barriga va en aumento y las piernas te pesan como si te colgaran piedras de ellas.

Durante el embarazo, se recomienda que duermas sobre tu lado izquierdo. Así evitarás que el útero caiga sobre tu hígado y estarás facilitando la circulación. (Aquí encuentras más lectura sobre el sueño durante el embarazo). De esta postura estarás más cómoda si sitúas una almohada entre tus rodillas, lo cual te dará más estabilidad en la parte baja de tu espalda. También puedes colocar otra almohada detrás de tu espalda, lo que te ayudará a mantener la posición de costado. Puedes llenar la cama de almohadas o hacerte con una almohada de lactancia (también llamadas almohadas prenatales o de embarazadas). Hay almohadas de cuerpo entero, en forma de C y de U. Más adelante de cuento cual es la que yo tengo.

Resumiendo, una almohada de este tipo no sólo te ayudará a descansar, sino que favorecerá la circulación durante la noche y que adoptes una postura adecuada para la espalda. A mí me ha funcionado y sigue funcionándome. Si me lees de vez en cuando, ya te he contado que desde siempre he sufrido de dolores de espalda. Malas posturas que finalmente han acabado en contracturas y me han hecho la vida imposible unos cuantos días. Casualidad o no, en ninguno de los embarazos (toco madera) me ha dado ningún ataque de estos. Bueno sí, al principio de este embarazo. Cuando apenas llevaba tres meses embarazada. Ahí aún no usaba la almohada ni tomaba Magnesio. Fue entonces cuando rescaté la almohada del Keller (trastero) y no he vuelto a tener problemas de espalda.

Para dar el pecho a tu bebé

La almohada de lactancia (o de embarazada, insisto) no sólo te será de ayuda durante el embarazo, sino que cuando realmente le verás la utilidad varias veces al día, será cuando tu bebé ya esté aquí. En este caso no sólo te ayudará a encontrar una postura cómoda para darle el pecho a tu mini (o el biberón, que también para eso serviría), sino que también te facilitará adoptar diferentes posturas y evitar así los molestos atascos de leche o Milchstau.

Diferentes posturas:

Cuando me subió la leche (Milch Einschuss) fue importante que mini C se empleara a fondo para sacar leche de todos los rincones posibles, ya que con bastante facilidad se creaban unos pequeños nudos en los conductos de leche que me dolían y hacían que me dieran algunas décimas de fiebre. Fue entonces cuando descubrí que hay varias posturas para amamantar a tu bebe, además de la típica de cogerle en brazos como si lo estuvieras acunando. 

 

posturas_lactancia
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Pensarás que un cojín cualquiera puede valerte para ayudarte a mantener estas posturas. Posiblemente. En mi caso, la almohada me servía no sólo para colocar correctamente a mini C sino para mantener mi espalda recta. A menudo, mini C se quedaba frito mientras le daba de comer y lo dejaba acurrucado en el medio de esta almohada (siempre vigilado por alguien).

bebé_en_cojín_de_lactancia
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Además, no es igual manejarte con un bebé de tres o cuatro kilos (al principio) que de seis o siete kilos (pasadas unas semanas).

Si te decides a comprarte una (es un magnífico regalo para embarazadas, repito 😉 ), ten en cuenta que las hay con distintos tipos de relleno y de tejidos. También distintas formas. Las de forma de U no las he probado. La mía tiene forma de serpiente y es muy manejable. Además, le doy todos los usos que aquí te estoy contando. Éstas pueden llegar a medir hasta dos metros. Mi recomendación es que te hagas con una que mida estirada más o menos como tú. No te voy a recomendar ninguna marca porque yo solo conozco la mía y no la comparé con otras. (Ya sabes que me la regalaron). Sin embargo, sí que creo que hay varios factores que se deben tener en cuenta antes de hacerte con una:

  • Tejido: Busca un tejido que sea 100% algodón. Un tejido transpirable que no de calor.
  • Funda: Busca una funda que se pueda lavar sin complicaciones en la lavadora.
  • Protector: Puedes buscarte una que lleve protector del cojín (un estilo al protector del colchón pero para la almohada). No es raro que tu bebé manche la almohada despues de mamar.
  • Tipos de relleno: las hay con rellenos de lana o de cereales. La mía está rellena de bolitas de poliestireno (microperlas) y estoy contenta. Aquí encuentras ventajas e inconvenientes de cada tipo de relleno.
  • Tamaño: ya te decía que con que elijas una de tu tamaño estirada, es más que suficiente. A no ser que la vayas a usar con gemelos. En ese caso segurate que la longitud es suficiente para usar la amohada con dos bebñes al mismo tiempo.

Algunos inconvenientes:

Precio

Ya te he mencionado el precio. Pueden rondar los 70€. Creo que merece la pena teniendo en cuenta que es algo que usarás al menos una vez al día durante posiblemente un año.

Abulta bastante

Sin duda. En el intervalo de tiempo donde no he estado ni embarazada ni dando el pecho (que no ha sido muy largo) la he tenido en una caja en el trastero. Sin duda, ocupa algo de espacio aun colocándola en forma de herradura.

Pues hasta aquí lo que te puedo contar sobre este tema. Si ya te estabas planteando hacerte con  una almohada de lactancia, espero haberte ayudado a aclarar tus ideas. Si no sabías ni lo que era, me alegro de haber sido la primera en introducirte en este mundo. Estoy segura de que a partir de ahora la verás en tiendas de bebés y de embarazadas por todos lados.

¿Conocías ya estas almohadas? ¿Tienes ya una almohada de lactancia? ¿Crees que merecen la pena?

 

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2 comments

  1. Yo tengo una igual que la tuya, creo, pero a decir verdad la usé más durante el embarazo que en la lactancia. Pero durante el embarazo es que no podía dormir sin ella, también sufro de espalda, te lo estoy diciendo con una contractura mientras escribo. Regalazo que me hicieron. Muy recomendable.

    1. ¡Gracias Nuria por tu comentario!

      La verdad es que a mi con esta barriga ahora mismo me da la vida.

      Después con la lactancia también me hace coger mejor la postura, aunque imagino que es cuestión de acostumbrarse. Porque si me pilla en la calle evidentemente no voy a ir con la almohada a cuestas…¡sólo me faltaba ya eso!

      ¡Un abrazo!
      Ana

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